lunes, 17 de febrero de 2014

Capítulo 3

Estaban ya casi todos listos para irse a dormir, pero faltaba Lucas. Nadie sabia donde se habían estaba. También faltaba Cristina, ¿estarán juntos?.
Los buscaron por toda la casa, pero ninguno se fijó en la puerta de guardilla, detrás de esa puerta se escondían los dos, en una pequeña terraza. Entre besos y caricias, miraban las estrellas y aquella Luna llena que estaba más brillante que nunca, los alumbraba, hacía un poco de frío así que tenían una manta echada por encima.
- Os pillé - se escucho una voz detrás de ellos, era Roberto - ¿os creéis que no me conozco mi casa?
- Queríamos un poco de intimidad – dijo Cristina.
- No, si os entiendo, este es mi lugar favorito para leer – dijo Roberto.
- Tiene una vista preciosa, normal que sea tu lugar favorito – respondió Lucas.
- Bueno os dejo solos, ya le digo a los demás que estáis bien.
- Gracias Roberto – dijo Lucas.
Roberto cerró la puerta y los dejo solos. Lucas no estaba seguro de lo que iba a hacer, pero era la oportunidad perfecta para decírselo.
- Cariño tengo que preguntarte algo.
- Dime – respondió Cristina.
- ¿Tú me quieres?
- Claro que te quiero.
- ¿Y te quiere venir a vivir conmigo?
Cristina besó a Lucas y le dijo:
- ¿Esto responde a tu pregunta?
- Es un sí ¿no?
- Pues claro cielo, mañana mismo me mudo si quieres claro.
- Claro, mañana mismo hacemos la mudanza.
Allí se quedaron los dos, abrazados. Mientras sus amigos se disponían a apagar las luces para irse a dormir. Había pocas camas, así que dormían juntos. Roberto con Nuria, Amparo con Marcos, Araceli con María y Jorge con Sergio, habían dejado una cama libre por si Cristina y Lucas quería dormir dentro.
Eran las 6 de la mañana cuando Roberto se despertó de repente, todos dormían, al final Lucas y Cristina habían decidido entrar y estaban durmiendo juntos en la cama.
Roberto miró hacia su derecha donde estaba Nuria, esa chica tímida y muy vergonzosa, que desde hoy era su novia, le dio un beso en la frente y Nuria se despertó, le sonrió y volvió a cerrar los ojos. 
- Buenos días cielo, levanta que te quiero enseñar una cosa - le susurró al oído.
- Voooy – respondió ella aun adormilada.
Los dos se levantaron de la cama con cuidado de no despertar a nadie, se dirigieron a la terraza donde por la noche Roberto había encontrado a Lucas y Cristina.
Estaba empezando a amanecer, se sentaron en el suelo, con una pequeña manta por encima porque hacia un poco de frío. La mirada puesta en el cielo, los dos, cogidos de la mano, allí se volvieron a quedar dormidos, abrazados, sin que nadie los molestara.

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